lunes, 30 de julio de 2012

Inseguridad


«En este momento sólo quiero estar a tu lado.  En este momento no pienso en otra cosa que no seas tú, en mis brazos.»
Pero eso sólo estaba en mi mente, no me atrevía a siquiera decirlo en un susurro inaudible.
-¿Es que quieres que me vuelva loco?
-Loco estás desde antes de conocernos.
-¡Eres increíble!
-Lo sé. –sonreía mientras lo veía.
-Dime, ¿qué estás pensando?
-Lo estúpido que suenas al hacer tanta pregunta estúpida.
No dijo nada pero su rostro era un libro abierto, que dejaba ver todo lo que había dentro de él: dolor, decepción, amor no correspondido.
Dio media vuelta y caminó hacia la puerta.
-James…
Se detuvo, dándome la espalda.
-James –susurré.
Suspiró mirando hacia sus pies.
-Lo sabes… lo sabes todo –dije con un hilo de voz.
-Lo sé, pero eres tú quien no está seguro.
Reemprendió su camino hacia la puerta, giró la perilla, dio un paso afuera.
Miré su rostro, un rostro con mejillas humedecidas, justo antes de que azotara la puerta.
-Sólo quiero estar a tu lado. En este momento no pienso en otra cosa que no seas tú, en mis brazos.


Algo que llegó a mi mente en un momento random.

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